MIL Y UN FORMAS DE AMAR LOS SENOS

¡Se le puede sacar tanto provecho al pecho! Hay mujeres que alcanzan el orgasmo con la sola estimulación.


Uno lo dice sin reparos:

-I’m a tit man.

Y con ello se refiere a que lo suyo, lo suyo, son los senos: ahí concentra su atención. Son su principal interés sexual, a diferencia, explica, de otros hombres focalizados en las piernas o los traseros femeninos.

Una mujer desearía que esa atracción fuera más que sólo visual: manual, lingual, dental, atascándose, por qué no, pero también yendo poco a poco; soplar, acariciar, besar y, ya después, una suave mordida, un apretón, un baño dorado o blanquecino.

¡Se le puede sacar tanto provecho al pecho! Hay mujeres que alcanzan el orgasmo con la sola estimulación de los senos y los pezones y esto no es algo descabellado. La estimulación de los pezones activa un área del cerebro conocida como la corteza sensorial genital, la misma que se activa ante la estimulación del clítoris, la vagina y el cérvix. Es decir, el cerebro reacciona de igual forma.

Pero momento, no hay que acelerarse. De hecho, la estimulación debe comenzar de manera suave y rítmica; de lo contrario, un contacto abrupto o violento puede resultar molesto y doloroso por la alta sensibilidad en los pezones. Pian, pianito, machos. Se vale tocar, lamer, succionar, al menos para romper el hielo y ya de ahí hasta donde la vida nos lleve: todo el placer, incluido un poco de dolor satisfactorio.

Vayamos por partes

El color. Son como botones. No, se corrige, son frambuesas, smarties si su tono es rosado. Albóndigas, big brown eyes, cuando son muy pigmentados. Cada quien sus nombres.

El roce de la tela. A muchos excitan las luces altas, es decir, cuando los pezones erectos se perciben a través de la ropa (tic-tacs o peanut smuggling).

De hecho, la erección de los pezones (thelorthia) es una contracción de las fibras musculares de las aureolas y los pezones al tacto, la estimulación sexual, los cambios de temperatura o la fricción con la ropa. Thelelingus es el arte de lamer los pezones, thelebasiate es el arte de besarlos y thelemassation el de acariciarlos con los dedos, en todos los casos eróticamente.

Al dente. Las mordidas no están prohibidas. Al contrario. Siempre con moderación y al gusto.

Los alegres conitos. Ya sé qué quiero de regalo esta Navidad: unas pezoneras o stripper pasties que se adhieren a los pezones. Son las que usan las bailarinas exóticas aunque, originalmente, fueron parte del vestuario de artistas en espectáculos de burlesque. Suelen ser de forma cónica y de ellas cuelgan tiras de tela y/o borlas –como adornos de cortina–, bisutería, piedras preciosas o semipreciosas. Las hay con forma de corazón o de caparazones. Mis favoritas están hechas con plumas y, si tienen cristales, qué mejor…

Disfraz: los senos son la prohibición. No sólo están cubiertos sino aplanados y escondidos entre vendas, cintas o un chaleco. De una vez convéncela y ayúdala a vestirse (¡y desvestirse!) de hombre: será una dinámica excelsa, lo prometo.

Binding… Bueno, esto es un poco más rudo y consiste en restringir el movimiento del cuerpo entero o de alguna de sus partes con un lazo, un cinturón, un pañuelo, una bufanda, una cuerda o hasta con vendas: una suerte de momificación. En el caso específico de los senos se conoce como titty bondage o breast-bondage: la totalidad del cuerpo se cubre o sólo los senos, pero no los pezones: momia con pezones de fuera, todo pude suceder. Si es muy complicado, se pueden adquirir los hot sexy bodies, con respectivos agujeros para salvas sean las partes.

Un poco de tortura o de disciplina, cuestión de enfoques: se trata de castigar un poco a ese par de senos y pezones sublimes. Entre las penas impuestas en BDSM están envolver y amarrar a los sumisos con cuerdas o cadenas, así como el doloroso titty twister para girar los pezones, ¿recuerdan el nombre del famoso bar de la película From Dusk Till Down, donde bailaba Salma Hayek? Auch. Aunque más severo es un piercing o punzar los pezones con pinzas o ganchos para ropa, de madera o plástico; clips metálicos o alfileres o, esto ya es demasiado, ratoneras. Es decir, cualquier cosa o dinámica con que se inflija dolor al masoquista, como la prensa (barras paralelas ajustables para presionar los senos ) o lift training, que consiste en colgar peso en los pezones: pavoroso. Advertencia: evítese esta práctica en mujeres lactantes. De cualquier modo, la tortura no debe prolongarse demasiado, algunos minutos quizá, pues la falta de oxígeno puede provocar que el tejido muera.

La idea era ir de menos a más, pero me tomé la licencia de reservar mi favorito para el final.

Unos le dicen hacer la rusa, otros la francesa, otros más la holandesa. Los más poéticos: sexo entre las colinas; los más prosaicos, orinar en la cueva, si incluye eyaculación. Aunque su nombre científico es coitus intramammas, a mí me gusta el tit fucking. En pocas palabras, se trata de masturbar el pene entre los senos, secos o lubricados, hasta eyacular. Peligro: alcances inimaginables. Pero si una buena parte quedara en el pecho; y sublime la mujer que diga "ni te molestaras en limpiarlo, embadurname y dejalo secar entre mis senos y mi bra hasta el próximo baño: mi segunda piel". De ptm.

¡Que vivan las tetas!
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